Aprendí,
que puede darse un consejo
sin atropellar a nadie,
que el cariño en lo que hago,
da talla de mi libertad.

Que la sabiduría auténtica
es paciente, humilde y noble,
y que la valentía no tiene
sexo, rostro ni edad.

Si buena fue la enseñanza,
si a su fuente quieres ir,
no busques lejos, hermana,
porque lo aprendí de ti.
 

 

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