Largo es el camino que quedó a tu espalda. Tus pies han transitado pedregales y coronado cimas.

Hoy el aire tibio se concentra ante tus pasos. La capucha de tu manto cae sobre tus hombros, se disipa la bruma, reverdecen los páramos…y el nuevo horizonte se ensancha en tus pupilas.

Acercas la punta de tus dedos a una perla de rocío. Sabes que es momento de danzar, de obrar prodigios, de abrazar la magia y la ternura, de amar la vida, de dar gracias.

Reflejos de estrellas se escapan de tus ojos, cuando abres la cancela del bosque de las hadas, y vuelves al que siempre fue tu reino.

Gracias por haberme mostrado tu magia, y compartirla conmigo.

Te quiero.

 

 

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